lunes, 28 de septiembre de 2009

[ En el auto ]

Llegamos a mi casa después de haber dado un tour por algunos bares del centro, el camino fué más corto que de costumbre, porque hablamos mucho sin decir nada. Estacionaste el auto justo frente a mi casa y nos besamos. Te besé apasionadamente y sin control. Entonces las palabras brotaron de mi boca sin pensarlas:

- ¿Quieres que te haga un oral aquí, en el auto?

Sabía tu respuesta desde antes de preguntarlo siquiera, por inercia o por que te conozco. Aún no lo sé a ciencia cierta. Aceptaste y te pedí que nos movieramos a la parte trasera, por cuestiones de espacio y comodidad, te bajé el pantalón y el interior y comencé lo que con tanta premura te incité a hacer.
Era la adrenalina, la excitación y el goce que me provocaba verte el rostro con los ojos cerrados lleno de placer lo que me motivaba a continuar con más intensidad y habilidad.

Quería que fuera eterno, quería que durara por siempre.


La emoción de ser capturados en el acto lo hacía aún más interesante y el ver la torreta de una patrulla casi hace que nos detuvieramos.
Continuamos como bien dice la gestalt "hasta terminar" Jamás dejo círculos abiertos y mucho menos uno tan delicioso y antojable.
Esa noche hicimos historia y te agradezco que lo hayamos experimentado juntos.

Esa noche disfruté tanto como tú.

2 comentarios:

Manué dijo...

Me encanta que me miren cuando me la maman,sobre todo si te miran con pasión y un poco de timidez... Me mata vamos!! Aunque se me pongan perros alguna vez, no está mal... jejeje

Un saludo buen doctor!! :P

Fael dijo...

Ustedes disfrutaron y yo también disfruté leyendo esta deliciosa historia.

Un abrazo.