sábado, 12 de abril de 2008

Sueños, ¿El mundo mágico?


Una persona de 60 años solo ha permanecido 38 de ellos consciente. Los 32 restantes ha estado en otro mundo, en el reino del sueño; años en los que su mente no siguió las leyes de la lógica, donde el espacio y el tiempo carecieron de valor. Y es que, noche tras noche, vivimos situaciones inimaginables; podemos ser hombre o animal, héroe o villano, rey o esclavo…








Durante ese tercio oculto de nuestra existencia, sufrimos, disfrutamos, lloramos en un mundo del que somos autores y principales protagonistas; los únicos creadores de una obra que desaparece cuando el despertador nos devuelve a la realidad consciente.







Poco se sabe en verdad de esta otra cara de nosotros mismos, de este lado oscuro de nuestra existencia que esta condenado al olvido, ¿porqué soñamos? ¿Tienen nuestros sueños algún sentido? Y si es así, ¿porqué nos cuesta tanto trabajo descubrir su significado?











Para los psicólogos y psicoanalistas, el sueño es la puerta de entrada al inconsciente, la vía que nos conduce a un gran almacén donde se apilan los conflictos, miedos y angustias internas, es la llave con la que podemos acceder a la bodega en la que guardamos encerrado a nuestro mister hyde particular







Sin embargo, no todos los investigadores son partidarios de que giremos el pestillo y nos introduzcamos en el sótano del subconsciente. Algunos apuntan que, si los sueños están destinados a no ser recordados por el hombre, es absurdo forzar a la mente para que los retenga, una teoría que es rechazada por los seguidores de Monsieur Freud, que catalogan esta teoría como cómoda. Y es que para los psicoanalistas clásicos, si estamos dispuestos a franquear la barrera, es posible traducir nuestros sueños, o lo que es lo mismo, llegar a conocerlos.
















Caminar por este sendero, analizar ese lado oscuro, es un trabajo difícil, el primer problema que se plantea a la hora de estudiar nuestra vida onírica es el olvido. El hombre siempre sueña lo que hace de tres a cinco veces por noche, aunque rara vez recuerda lo sucedido, es una amnesia diaria a la que los neurólogos todavía no han dado respuesta, pero sí los psiquiatras; no lo recordamos porque, sencillamente, no es imprescindible que lo hagamos, nuestras tensiones y deseos incumplidos durante el día se liberan de forma simbólica por la noche, así cuando la mente retoma su estado consciente, no solo el cuerpo, también el espíritu tiene fuerzas renovadas para encarar una nueva mañana.



































“cuando no somos capaces de decir con que o con quién soñamos
es que el sueño ha cumplido su objetivo”

1 comentario:

joseph stam dijo...

los sueños, son como mi escape de la realidad, si te contara toda la clase de sueños que he tenido, son tan fumados...........´
pero creo que son impresindibles en mi vida...